A modo de experimento sociológico, y con el fin de demostrarme a mi misma que puedo pasarlo bien en cualquier lugar porque soy SIMPÁTICA y de MENTE ABIERTA; el sábado noche fui con amiguitas a una lujosa y súper/de/moda terraza nocturna (Nada que ver con los bares y pubs que me gusta frecuentar, donde la entrada es gratis y la fauna variadita, y se va a bailar y reir, sin más)
La particularidad de ésta es que se encuentra situada ocupando la mitad de un paseo público que forma parte del conjunto de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
Normalmente me pongo a pensar si me gusta que se ocupe un paseo público -precioso además- para poner una discoteca de verano; pero como tengo mucho sueño no voy a entrar en detalles, digamos que con lo que nos está costando la mega-obra, casi mejor que le vayan sacando rendimiento por mucho que me repatee no poder pasear el UMBRACLE entero.
La zona de sofás y mesitas bajas estaba ocupada por overforties tomando sus copitas y xarrando tranquilamente; hasta ahí muy bien, como ya he dicho el entorno es bonito y así un gintonic sabe mejor.
Pero el caso es que ayer Lunes aún me duraba el disgusto por haber desperdiciado tres horas de mi vida en semejante redil de PEDORRAS Y GAÑANES.
Gañanes del Umbracle: no sois atractivos, no sois interesantes, no sois guapos y no dais más que grima y grima con vuestros socarres de UVA y vuestros escotes musculados. Los chicos no llevan escote, lo siento, llamadme tiquismiquis. Vuestras perillas cortadas con láser quirúrgico simplemente os hacen parecer ridículos, y vuestras ropitas de Ken el de Barbie dan más risa que otra cosa. La sensación de que aquello era una feria de ganado (con reses de mala calidad) se acrecentaba a medida que te desplazabas por el local y los gañanes de turno, que ya se habían repartido el pescado, te perseguían.
Pagados de sí mismos, sonreían con la seguridad de saberse irresistibles gracias a su camisita Grucci, sus pantaloncitos Jarmani, sus zapatitos Potusse y el llavero de su BMW. Y lo peor es que muy seguramente habían invertido mucho en esas cuatros estúpidas posesiones creyendo que así se aseguraban ayuntamiento carnal sábado sí sábado también.
Yo les habría dicho a todos bien clarito que me comían er coño ellos y sus gilipolleces, pero claro, corría el peligro de que no captaran la ironía y se alegraran ante la persepectiva de pillar cacho.
Y digo yo: ¿la gente ya no sabe ser natural? ¿No es lo lógico salir a bailar/echar unas risas/charlar con gente?
¿Soy un marciano?
¿Salían todos de un programa de elige pareja de tetacinco en los noventa?
Caris, no sé, pero mal tendrán que ponerse las cosas para que vuelva a pisar ese antro. Lo que ocurre es que soy así como de no discutir y por eso me pasa lo que me pasa.
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Por otro lado, y en las inmediaciones de las magnas obras del Ágora y el superpuente colgante de la muerte que completan (de momento) el frenesí arquitectónico de la Ciutat de les Arts i les Ciéncies, chicas muy muy jovencitas se vendían por unos euros.
Me chocó el contraste de gasto brutal en cemento y la falta de apoyo que recibían estas chicas.
El debate puede ser muy largo, así que vamos a dejarlo en que, como muher que soy, me tocó las narices pensar que mis problemas podían llevarme a acabar así mientras se destinan millones a otras cosas, que son mejoras y tal, pero que no son personas.
La particularidad de ésta es que se encuentra situada ocupando la mitad de un paseo público que forma parte del conjunto de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
Normalmente me pongo a pensar si me gusta que se ocupe un paseo público -precioso además- para poner una discoteca de verano; pero como tengo mucho sueño no voy a entrar en detalles, digamos que con lo que nos está costando la mega-obra, casi mejor que le vayan sacando rendimiento por mucho que me repatee no poder pasear el UMBRACLE entero.
La zona de sofás y mesitas bajas estaba ocupada por overforties tomando sus copitas y xarrando tranquilamente; hasta ahí muy bien, como ya he dicho el entorno es bonito y así un gintonic sabe mejor.
Pero el caso es que ayer Lunes aún me duraba el disgusto por haber desperdiciado tres horas de mi vida en semejante redil de PEDORRAS Y GAÑANES.
Gañanes del Umbracle: no sois atractivos, no sois interesantes, no sois guapos y no dais más que grima y grima con vuestros socarres de UVA y vuestros escotes musculados. Los chicos no llevan escote, lo siento, llamadme tiquismiquis. Vuestras perillas cortadas con láser quirúrgico simplemente os hacen parecer ridículos, y vuestras ropitas de Ken el de Barbie dan más risa que otra cosa. La sensación de que aquello era una feria de ganado (con reses de mala calidad) se acrecentaba a medida que te desplazabas por el local y los gañanes de turno, que ya se habían repartido el pescado, te perseguían.
Pagados de sí mismos, sonreían con la seguridad de saberse irresistibles gracias a su camisita Grucci, sus pantaloncitos Jarmani, sus zapatitos Potusse y el llavero de su BMW. Y lo peor es que muy seguramente habían invertido mucho en esas cuatros estúpidas posesiones creyendo que así se aseguraban ayuntamiento carnal sábado sí sábado también.
Yo les habría dicho a todos bien clarito que me comían er coño ellos y sus gilipolleces, pero claro, corría el peligro de que no captaran la ironía y se alegraran ante la persepectiva de pillar cacho.
Y digo yo: ¿la gente ya no sabe ser natural? ¿No es lo lógico salir a bailar/echar unas risas/charlar con gente?
¿Soy un marciano?
¿Salían todos de un programa de elige pareja de tetacinco en los noventa?
Caris, no sé, pero mal tendrán que ponerse las cosas para que vuelva a pisar ese antro. Lo que ocurre es que soy así como de no discutir y por eso me pasa lo que me pasa.
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Por otro lado, y en las inmediaciones de las magnas obras del Ágora y el superpuente colgante de la muerte que completan (de momento) el frenesí arquitectónico de la Ciutat de les Arts i les Ciéncies, chicas muy muy jovencitas se vendían por unos euros.
Me chocó el contraste de gasto brutal en cemento y la falta de apoyo que recibían estas chicas.
El debate puede ser muy largo, así que vamos a dejarlo en que, como muher que soy, me tocó las narices pensar que mis problemas podían llevarme a acabar así mientras se destinan millones a otras cosas, que son mejoras y tal, pero que no son personas.





